Sumario

 

 

de Elisabetta Tessaro

Llamas de luz

 

 

Al anochecer, cuando la luz rojiza del crepúsculo de las Dolomitas de Brenta envuelve toda Campiglio con un halo incomparable, precisamente en ese momento, se produce magia. Mil luces flameantes encienden el invierno y el candor de la nieve, hablan de bosques encantados, de perfumes frutales y especiados y de los leves sonidos de los sueños. Entonces, cuando la última nieve del día cae para recordar que es diciembre, hasta la luz más pequeña del pueblo se apaga y abre paso a las velas. Las antorchas marcan las calles, el camino, describiendo un itinerario que se cierra en Nochebuena entre los abetos resinosos cargados de nieve de la Conca Verde de Campiglio.
Este viaje, de atmósfera rica, comienza al atardecer de los sábados de diciembre, cuando el bosque alcanza las viviendas con su sombra misteriosa. Es el momento para pasear por el centro y ver los escaparates iluminados con velas, los románticos cafés con pequeñas luces sobre las mesas, o para regalarse una cena romántica el pequeño restaurante al final de la calle. En las plazas se respira el clima mágico del invierno de una fábula, entre el suave sabor de las manzanas calientes con canela, el algodón dulce de colores pastel y las infusiones frutales y humeantes, ofrecidas por princesas salidas de cuentos. La música de fondo es la de nuestro último sueño, esa que no logramos atrapar pero que quisiéramos volver a escuchar.
Los más osados pueden subir a un refugio, con la linterna en la mano y las raquetas de nieve en los pies, para cenar a la luz de las velas, mientras una línea de llamitas doradas ilumina el trayecto de un trineo destinado al sugestivo y romántico viaje de dos enamorados entre los abetos cargados de nieve.

 

 

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